En esta cuarta y penúltima entrega de la práctica de imagen digital vamos a comprobar las consecuencias de usar una velocidad de obturación muy alta, o muy baja.
En el primer caso utilizamos una velocidad de obturación muy alta, la máxima que nos permite la cámara. Con ello conseguimos captar un instante concreto, tanto es así, que la cámara no llega a captar el movimiento aunque lo que fotografiemos esté en acción. Así conseguimos "congelar la imagen", es decir, una fotografía muy nítida.
En este segundo caso todo lo contrario. La velocidad de obturación es pequeña, con lo que la luz entra en la cámara por más tiempo y capta varios instantes. Así nuestras imágenes aparecen movidas y captando el movimiento. Un ejemplo muy bueno es el de la tercera fotografía en la que toda la imagen sale nítida, pero se ha conseguido captar el movimiento que ha hecho la chica con una luz.


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