martes, 27 de septiembre de 2011

Conferencia de Pepe Baeza

El pasado 26 de septiembre tuvo lugar en Murcia una conferencia de Pepe Baeza, uno de los fotoperiodistas más laureados de nuestro país, con motivo de la sexta edición de las jornadas sobre periodismo fotográfico de la región organizadas por la Asociación de Informadores Gráficos de Prensa y TV de la Región de Murcia y bajo el patrocinio de la Fundación Cajamurcia para repasar la actualidad de la profesión e ilustrar a compañeros y futuros fotoperiodistas.

Al acto, que tuvo lugar en el Centro Cultural Las Claras, acudieron periodistas de la región y un gran número de estudiantes de la Universidad de Murcia. El que fuera redactor jefe de La Vanguardia hizo un repaso sobre la situación de la imagen en la prensa contemporánea y acabó contando su experiencia y su labor como fotógrafo de calle y editor, todo ello acompañado de numerosas anécdotas que amenizaron la sesión.

Pepe Baeza en la conferencia
Habla de fotoperiodismo como de un subgrupo del amplio campo que compone la fotografía documental, casi antagónica a la estética, o así por lo menos parece pensar Pepe Baeza, desesperado por los limites a la calidad de temas interesantes que parecen imponer a la fotografía periodística, que el ponente considera fundamental para acercar la realidad del mundo a los públicos: “En todo fotoperiodista tiene que haber ese fondo de médium entre una realidad y un público destinatario que no ha tenido acceso directo a ella”.

Sin embargo, Baeza no se muestra optimista ni con el presente, ni con el futuro de esta profesión. Derechos individuales frente a derechos colectivos, problemas de financiación, bajada de colaboraciones, recortes de todo tipo… Factores que afectan de lleno al fotoperiodismo y a los que hay que sumar una parte del pensamiento estético que dice que “ir a tomar fotos por el mundo ya no tiene valor. El Photoshop puede manipular, el mensaje fotográfico no es creible”. Una auténtica descalificación de la fotografía como testimonio que Baeza responde de forma rotunda: “Si no sirviera para nada nadie se tomaría la molestia de controlarlo. Tampoco se elaborarían leyes, no matarían fotógrafos en las gueras… Esta es la prueba de esa función social de documentar la realidad”. Y concluye: “La fotografía en la prensa, desde el día a día al reportaje, está en crisis desde hace bastantes años. Sin embargo, una fotografía vinculada a la realidad es necesaria, debe seguir existiendo”.

Pero Pepe Baeza no cree que esta crisis esté completamente relacionado con la económica, ya en los años ochenta empieza la crisis del fotoperiodismo cuando  se sustituye por “tendencias y famosos”. “Que la prensa no diaria tenga como función principal eso y no documentar es preocupante”. También señala como culpable al neoliberalismo de la época, con Reagan y Thatcher como máximos exponentes y con una estrategia clara, dominar el pensamiento, y “como dijo Bill Gates, quien controla las imágenes controla las conciencias”. Para ilustrar su posición, Pepe Baeza lanzó una curiosidad al público asistente. Una información, “o más bien, un decreto” publicado en el World Street Jorunal,  estandarte del neoliberalismo periodístico, en el que trataban las expectativas de futuro de algunas profesiones y el periodismo se encuentra en la posición 189 de 200. “Una profesión necesaria, más necesaria que nunca, pero lo ponen más difícil que nunca”.

La segunda parte de la conferencia fue la que dedicó a la presentación de su nueva ocupación, la de editor de la imagen en prensa, siendo el máximo responsable de los contenidos visuales de la publicación para ordenar y dar eficacia a los contenidos. “Los freelance están dejando de producir temas. Buscan algo un poco seguro y un poco firme, pero incluso fotógrafos magníficos con una enorme experiencia han fallado en la elección de los temas en demasiadas ocasiones. La función social de un editor grafico es orientar a un fotógrafo respecto a eso, que temas va a poder vender, que temas no va a poder vender pero son necesarios socialmente…”.

La conferencia terminó, como no podía ser menos, con una defensa férrea del fotoperiodística y con una llamada a sus compañeros a dignificar la profesión. “Para irse a Afganistán a hacer fotos hay que ir con un conocimiento de las problemáticas, hablando con politólogos, expertos en ciencias políticas… Hay que estar bien documentados. Si los economistas fueran fotógrafos harían las mejores fotos de la crisis. Ir con una sábana en blanco es de ser idiota, hay que ir con la sábana llena: elaboración del plan de trabajo, distribución de lugares, de tiempo, selección de las imágenes contrastada con otros…”. “En las propias redacciones tenemos un lastre históricos que hacen que todavía muchos compañeros de redacción valoren a la baja el trabajo de los fotoperiodistas. Demuestra una falta absoluta de responsabilidad profesional al conjunto del periodismo que, o se salva junto o se hunde junto”.

Uno de los puntos en los que más incidió el veterano fotógrafo fue en la ya mencionado pugna entre fotografía documental y estética, que parece estar ganando la batalla. “En esa necesidad de que la profesión se mantenga, hay que ver perfectamente las cosas horribles. De las cosas feas hay que hacer fotos bonitas para que impacte más. Siempre debe haber calidad y belleza. Fotografiar cosas tan horribles como un atentado tiene que hacerse para que se vea bien. En realidad lo que dicen es que las cosas feas nos las ahorramos, ocultando la realidad para ir tirando con comodidad, lo que entra en traición con el periodismo. Hemos de cuidar las estética pero debemos saber que no es su razón de ser, sino el testimonio”.

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